Friday, September 08, 2006
Wednesday, August 30, 2006
Azul

En el corazón me arde, ¿por los sentimientos?
No.
¿Por los recuerdos?
Si.
Me escupe llamaradas cada vez que paro un momentito a hablar con él, para que me queme la lengua antes de decir no.
Quiero volver a mi rincón en la playa, para que cada vez que venga una ola para írseme llevando poco a poco, me salpique y vayan extinguiéndose esas llamas que hoy me arden en el corazón.
[...Paremos un momento. Quiero oír la lluvia que empieza a caer, en este viernes negro ha de llover. Las nubes nos consolarán...]
Tuesday, August 29, 2006
En mi orillita
Ahí en la orilla, ocho de la mañana.Sentada con la música a todo volumen, el alcohol rebasando las cejas y sola como las locas.
Sonriendo sin parar, sin poder parar. Riendo unas veces en voz alta y carcajeándome por dentro otras. Rememorando las últimas horas. -No puedo creérlo-, me repito.
Y sonrío cada vez más.
Me siento feliz por primera vez en mucho, mucho tiempo. De hecho, creo que nunca me he sentido así.
Que paz.
Que silencio en medio de tanta ola rota, entre tanto quejido de ladrillos rotos.
-Cerrando etapas- pienso. Y esta vez, me carcajeo de mí misma.
De vez en cuando acuden los recuerdos de las ausencias, las mínimas lágrimas que intentan resbalar por las mejillas sin éxito.
Pasa el tiempo mientras oscurece y los gusanos comienzan a devorarme las tripas. Cada mordisco más fuerte.
Ya no sonrío tanto.
Unas horas más tarde ya no siento el silencio, solo la nostalgia.
Sin poder evitarlo, ha llegado la tristeza con las primeras nubes de tormenta. -No pensé que me fuera a sentir así- vuelvo a pensar. -Te jodes- me recrimino.
Ahora, ya no río. No hay motivo.
Observo desde el tejado los aviones sobrevolarme, a la vez que las culebras que han crecido en mi estómago, van devorando una a una la mariposas que una noche de algún año, tragué sin darme cuenta.
Tuesday, July 18, 2006
Sunday, July 16, 2006
Vámonos

Otra vez a hacer las maletas. Viejas y gastadas que están ya de hacerlas y deshacerlas...
Y ahora sí que sí; dejamos la manta para las pieles más frías y la carretera me la pido yo.
Que me grita que la pise; me ruega que la recorra.
Vamos para allá
a buscar el anonimato de lo conocido
a pensar en lo ausente
a disfrutar de lo nuevo
a sentir lo deseado
a descubrir todo lo oculto
a centrar los sesos.





